—Oye, bella Clemencia,
quiero volverme geómetra contigo,
estudiar de tus ángulos la ciencia,
de tus curvas y senos la tangencia,
el cuenco del ombligo.
Ay, la circunferencia
ilíaca medir con palmo amigo,
descubrir de tu fábrica la esencia,
en tus templos dar cura a mi dolencia,
y a mi frío, abrigo.
—Ya que tienes urgencia
de lo tangible explorar conmigo,
de poseer entera mi sapiencia
en cosa de formas y turgencia,
recuerda, ruin Rodrigo,
qué grande diferencia
separa al que posee del mendigo.
No te fíes de tu grandilocuencia;
la física de tu incandescencia
a mí me importa un higo.

