El amigo que me pidió la lista de lectura para su hija adolescente me preguntó si la misma lista le serviría a su otra hija, casi cuatro años menor. Lo más básico, es decir, los Evangelios, el Quijote, muchos de los poemas de Quevedo, sor Juana, etc, claro que sí. Sófocles y Esquilo, tal vez. Bradbury y Franklin, sin duda.
Pero antes de vérselas con los Diálogos de Platón, por ejemplo, una persona de once o doce años se encontrará probablemente más cómoda con libros como el delicioso Platero y yo de Juán Ramón Jiménez, las formidables novelas de Julio Verne, los Cuentos de la selva de Horacio Quiroga o el Diario de Ana Frank. Y sin duda, si no lo ha leído, hay que darle El principito de Saint-Exupéry.
Yo también le ofrecería los libros de Louisa May Alcott; no sólo sus famosas Mujercitas, sino también Eight Cousins, Jo’s Boys y Rose in Bloom. (Doy estos títulos en inglés porque en este momento no recuerdo cómo titularon las traducciones o si realmente se han publicado en español.)
Hablando de lo cual, hay dos libros que de plano nunca he visto impresos en español y que son excelente lectura para jovencitos (y no tan jovencitos). El primero es The Door in the Wall, de Marguerite de Angeli. El otro es The Princess and the Goblin, de George MacDonald. Si alguien sabe que se han traducido, le agradeceré me lo haga saber.
Hay más pero con eso basta por ahora.


‘The Princess and the Goblim’ fue publicado por Siruela a mediados de los 90, con traducción de Carmen Martín Gaite, con el título ‘La princesa y los trasgos’.
Hace un par de años, la misma editorial publicó la continuación de esta historia, ‘La Princesa y Curdie’, traducido por Cristina Sánchez-Andrade.