Leonardo da Vinci estudió por muchos años el movimiento del agua y dejó muchos dibujos de precisión estroboscópica. Inspirado en varios de ellos escribí este sonetito.
Fluyendo en remolinos dulcemente
se arrolla en espirales cristalinas,
se trenza en transparentes serpentinas,
semejante a sí misma, y diferente.
Golpea las arenas rudamente
con su puño de ondas que germina
en mil dedos de espuma coralina
por rasgar la barrera continente.
En sí misma por siempre contenida,
en la intensa borrasca o en la calma,
acrece desde dentro su medida,
un vigor a otro vigor empalma,
y es, más que la plata rebruñida,
espejo y parangón de nuestra alma.


Hermoso poema, hermoso blog. Espero sigas escribiéndolo, porque los blogs sobre estos temas no abundan, y viendo tus lecturas, ya te siento un amigo.
Muchas gracias.